Siendo prácticos cuando elijamos una cesta de gatos tenemos que tener dos factores: el primero, que sea lógicamente cómoda para nuestro gato, y el segundo, que sea graciosa y que nos quede genial en nuestra casa, porque hoy en día podemos encontrar gran variedad de diseños que cumplan ambos requerimientos. Pensar en lo superficial de vez en cuando tampoco nos hace malas personas, y seguro que el primero en valorar tener una cesta de gatos monísima, va a ser el propio gato.
Cesta de Gatos de mimbre, la típica de toda la vida
La cesta de gatos de mimbre es lo primero que pensamos, porque no es la primera vez que hemos visto una foto en la que una de ellas está llena de gatitos en un fondo campestre. Y, ¿Por qué no? Si encontramos una cesta de mimbre lo suficientemente amplia, y la acompañamos con un buen cojín, podemos “apañar” en un momento un buen acomodamiento para nuestro exigente amigo. ¡Atentos a las cestas de navidad!
Elegir adecuadamente

Cuando compramos una cesta de gatos habitualmente nuestro gato es un cachorro, y tenemos que tener en cuenta que normalmente un gato común va a pesar de 3 a 5 kilos, y aún más si es un Maine Coon, un Bosque de Noruega… etc, que puede llegar a pesar 7 u 8 kilos. Hemos de comprar una cama lo suficientemente amplia.
Tenemos que pensar también que esa cama tiene que contar con determinada higiene. Es decir, si es un mullido colchón de pelos puede que nuestro gato lo agradezca, pero tenemos que pensar también cómo acabarán esos pelos una vez la camita haya hecho su visita de rigor por la lavadora.
En Telepiensos podrás encontrar una variedad enorme de todo tipo de cestas para gatos, incluso cestas incluídas en rascadores con todo tipo de motivos, ¡para todos los gustos!.
Gato Abisinio: Hay varias teorías sobre su origen, pero la que más nos gusta contar es la que procede de Turquía, la antigua abisinia, y que ha evolucionado en Inglaterra. Son gatos ágiles y musculosos, con un mentón firme y grandes orejas redondeadas. Son gatos que odian estar solos, y si bien son muy cariñosos también exigen ese mismo cariño o se entristecerán. Son muy activos y curiosos, algunos incluso llegan a nadar.
Gatos Sphynx: Aunque los llamamos gatos sin pelo esta raza de gatos tiene una fina capa de pelaje muy muy corto. Por lo general es más robusto y fuerte que el gato común, y suele decantarse mayormente por lugares de tranquilidad y paz, con una temperatura cálida. Son gatos muy delicados en cuidados, tenemos que bañarles cada 20 o 30 días, y vigilar su higiene ocular porque no tienen pestañas. Sin embargo y pese a lo que pueda parecer, acostumbran a ser animales bastante sanos.
Bosque de Noruega: Su cabeza triangular está definida por una larga nariz y dos capas de piel y pelo cubren a un gato de gran tamaño y origen muy antiguo. De Noruega como su nombre indica, siempre ha sido un gato de granja, y no se sabe si proviene de una mezcla de gato montés y angora, o bien es autóctona, porque fue reconocida en 1930. Son amistosos y pueden vivir sólos o bien acompañados por otro gato, una curiosidad es que son capaces de pescar.
El gato Bengalí: Parece muy salvaje pero de hecho fue una raza pensada en Estados Unidos en el que se introdujeron cruces de muchos gatos e incluso un leopardo. Aunque tiene un aspecto muy agresivo y puede llegar a pesar hasta 8 o 9 kilos, es un gato tranquilo y lo curioso es que es un gran nadador, característica que ha heredado de su pasado salvaje. 

